El hombre que cambió a su familia por una muñeca sexual

munecaAunque muchos piensen que las noticias de personas que se casan con muñecas hinchables o personajes virtuales de videojuegos en Japón son falsas, lo cierto es que estas cosas ocurren en el país del sol naciente, aunque evidentemente son casos muy contados y no se trata de algo habitual. La historia de este japonés va incluso un poco más lejos, ya que no sólo se ha unido sentimental a una figura femenina que no existe, sino que además lo ha hecho con familia.

Esta es la historia de Senji Nakajima, un sexagenario japonés que, según cuenta, ha encontrado la felicidad absoluta a sus años gracias a su nueva novia, una muñeca de plástico. Según parece, tiene una relación que considera perfecta con Saori, la muñeca de plástico que lo acompaña a hacer la compra o a pasear por el parque. Lo más extraño es que este japonés tenía una pareja real; una relación de la que habrían surgido dos hijos.

Vive sólo y junto a su muñeca de plástico en un pequeño apartamento de Tokio, en donde disfruta de su relación física y sentimental. La vida de este empresario cambió hace seis años, debido a que por motivos de trabajo pasaba mucho tiempo fuera de casa, y fue cuando adquirió su muñeca para usarla con fines sexuales. Sin embargo, tras adquirir a Saori, comenzó a desarrollar fuertes sentimientos hacia su nueva compra, más allá de ser una acompañante en sus solitarias noches.

Comenzó a tener una “relación” humana con ella, convenciéndose de que era algo más que una simple muñeca de plástico. Para Senji Nakajima la muñeca, Saori, tiene una personalidad propia, disfrutando todo el día de su compañía, ya sea en una tarde de compras o en una noche solitaria. Según el empresario, la muñeca no piensa sólo en el dinero, y nunca sería capaz de traicionarlo. Senji se declara cansado de los seres humanos, ya que dicen que no tienen sentimientos ni corazón. Desde luego, muchos no entienden ni entenderán esta relación.

Mientras tanto, Senji seguirá centrado en su nueva compañera, a la que sienta en una silla de ruedas para ir de paseo, la baña, la viste todas las mañanas, viajan juntos en coche, etc. Una de estas muñecas sexuales puede llegar a costar más de 4.000 dolares, y son cada vez más los hombres asiáticos que se apegan sentimentalmente a ellas.

En el caso de Senji, ni con su anterior mujer ni con sus dos hijos, logró alcanzar la felicidad absoluta. Sí lo hizo con su muñeca de plástico…

5 Respuestas

  1. mis respetos para este gran hombre :3

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